Decir que Los Simpson «son malos» puede significar dos cosas. Si se habla de calidad, es una valoración subjetiva: muchos críticos consideran las primeras temporadas una edad de oro y creen que la serie perdió consistencia después, mientras otros disfrutan etapas recientes. Si se habla de influencia moral, la serie muestra comportamientos malos precisamente para satirizarlos: Homer bebe y es irresponsable, Bart desobedece y Springfield está lleno de corrupción. No pretende que todo lo que hacen sus personajes sea un ejemplo que deba imitarse.

