Los Simpson no crecen porque la serie utiliza una «cronología flotante». Bart sigue teniendo 10 años, Lisa 8 y Maggie continúa siendo un bebé aunque el mundo que los rodea avanza con el calendario real. En lugar de envejecer a los personajes, los guionistas van desplazando su pasado: acontecimientos familiares que en las primeras temporadas ocurrían en los años setenta u ochenta se reinterpretan después en décadas más recientes. Así la familia puede seguir contando historias contemporáneas sin cambiar su estructura básica.

