Los Simpson no tiene una capacidad demostrada para predecir el futuro. Sus mejores «aciertos» se explican por sátira, observación de tendencias y coincidencia. Un equipo de guionistas que escribe durante décadas sobre tecnología, política, entretenimiento y economía inevitablemente imaginará algunas situaciones que más tarde se parecerán a la realidad. Casos como Donald Trump o Disney comprando Fox son llamativos, pero no convierten la serie en una fuente de profecías; además, numerosas predicciones virales son falsas.

