Los Simpsons parecen predecir cosas por la misma razón que muchas obras de sátira anticipan tendencias: observan el presente y lo exageran. Después de cientos de episodios sobre política, tecnología, empresas, enfermedades, deportes y famosos, algunas ideas terminan pareciéndose a acontecimientos posteriores. También influye el sesgo de confirmación: compartimos los pocos «aciertos» y olvidamos todo lo que no ocurrió. Además, muchas supuestas predicciones virales de Los Simpson son montajes que jamás aparecieron en la serie.

