Los Simpson son tan famosos por una combinación poco habitual de longevidad, personajes reconocibles y sátira social. La serie empezó como cortos en 1987 y como programa propio en 1989, y durante décadas ha utilizado a una familia aparentemente corriente para bromear sobre política, trabajo, televisión, religión, educación, consumo y cultura popular. Homer, Bart, Lisa y personajes secundarios como Burns, Flanders o Krusty se convirtieron en iconos internacionales. También ayudaron sus frases, doblajes, memes y referencias culturales, que permitieron que distintas generaciones siguieran descubriendo la serie.

